Sinopsis | Reparto principal | Equipo técnico | Comentario | La música | Curiosidades
El patrullero Edward Malus recibe una carta de una mujer que le ruega que le ayude a encontrar a su hija desaparecida. Edward decide marchar en su auxilio y vuela hasta Summersisle, una isla remota frente a la costa del estado de Washington. Allí descubrirá una sociedad y un estilo de vida que parecían olvidados hace tiempo. En apariencia una comunidad idílica, las gentes de Summersisle se muestran reservadas con los extraños y nada en la isla es lo que parece.
Nadie en la isla parece tener constancia de la desaparición de la chiquilla y, a medida que Edward avanza en su búsqueda y se enfrenta a los lugareños, irá descubriendo la terrorífica verdad sobre la antigua y pagana religión que impregna a Summersisle y a sus habitantes.
NICOLAS CAGE (Edward Malus) - ELLEN BURSTYN (Lady Summersisle) - KATE BEAHAN (Willow) - FRANCES CONROY (Dra. Moss) - ERIKA SHAYE (Rowan Woodward) - LEELEE SOBIESKI (Lily) - MOLLY PARKER (Rose) - DIANE DELANO (Beech)
![]() |
![]() |
· NEIL LaBUTE (Director y Guionista)
· NICOLAS CAGE - RANDALL EMMETT - BOAZ DAVIDSON - JOHN THOMPSON - NORM GOLIGHTLY - MANFRED HEID (Productores)
· AVI LERNER - ANDREAS THIESMEYER - JOSEF LAUTENSCHLAGER - GERD KOECHLIN (Productor ejecutivo)
· PAUL SAROSSY (Director de fotografía)
· ANGELO BADALAMENTI (Compositor)
· JOEL PLOTCH (Montador)
· PHILLIP BARKER (Diseño de producción)
· LYNETTE MEYER (Diseñadora de vestuario)
“The Wicker Man” es un remake de una película británica de 1973 de “El Hombre de Mimbre” (The Wicker Man) dirigida por Robin Hardy, y protagonizada por Edward Woodward, Christopher Lee y Britt Ekland, y que en la actualidad está considerada como un clásico de culto.
Y tal vez lo primero por lo que haya que felicitar al director y guionista de esta versión es por haber intentado mantenerse bastante fiel al original (con escenas prácticamente calcadas a la original). Pero la palabra aquí es “intentado”.
En la película original, ambientada a principios de la década de los 70, Neil Howie es un sargento de policía que destaca por su misericordiosa conducta, fruto de su catolicismo devoto. Un día recibe la carta de una mujer cuya hija ha desaparecido y vuela hasta una isla remota para investigar dicha desaparición.
La base es prácticamente la misma, pero al actualizarla a nuestro tiempo la película pierde parte del sentido y la provocación de la película original. Mientras en esta última, el catolicismo devoto choca de frente con una comunidad patriarcal, dirigida por un impagable Christopher Lee, marcada por una fuerte “libertad sexual” y que recupera multitud de ritos paganos. En esta nueva adaptación, se convierte en una comunidad matriarcal, dirigida por una desaprovechada Ellen Burstyn, en la que, aunque se mantienen unos similares ritos y multitud de símbolos de comparación con una colmena de abejas, se pierde toda la fuerza de la confrontación de creencias y se intenta sustituir por algo más personal y que no termina de funcionar en la historia. El apartar el foco de los elementos sexuales y religiosos, priva a la historia de dos de sus elementos más importantes. Incluyendo la pérdida de impacto en el climax de la película.
El resultado es que la película pierde bastante parte de su sentido, y sobre todo carece de bastante tensión y emoción. Cuando por momentos, la historia empieza a ganar ritmo al ir descubriendo el protagonista que algo no funciona bien en la isla, de repente se frena perdiendo todo el interés acumulado hasta ese momento y teniendo que volver a construirlo. Pero sobre todo, esa pérdida de fuerza así como el no dar explicación o base a las creencias de la comunidad en la isla hace que no entremos nunca en la historia, llegando incluso a parecer ridículo en algún momento. Una mención especial merecen el doblaje castellano y el final “extra” de la película. Sinceramente no favorecen en absoluto a la misma lo más mínimo.
Pero la película, también cuenta con elementos de interés. De primeras el trabajar con el Director de Fotografía y el Diseñador de producción habituales de Atom Egoyan son dos de los mejores elementos que encontramos en la misma. La sensación de lugar y de fertilidad de la isla están por todas partes sin pretender hacerlo tenebroso y amenazante, sino real. Y mención especial para el diseño del elemento final: absolutamente fiel en aspecto y realización al original. Todo un punto a favor el haber respetado este icono de la primera película.
Además las escenas más destacadas son las más literales al original y las que mejor funcionan en la película. Incluso aunque los actores estén desaprovechados en su mayoría, especialmente una Leelee Sobieski que parece estar principalmente de adorno, es de destacar la presencia en pantalla de Molly Parker y que cuenta con la que probablemente sea la mejor escena de la película. Aquella en la que el protagonista acude a la escuela de la isla a buscar a la niña desaparecida.
En resumen, la modernización de la película con la reducción de los elementos que hicieron interesante a la original (que tampoco era una gran película) para hacerla más fácil a la mentalidad actual, sólo consigue que la historia sea mucho más ordinaria y normal, y por lo tanto con mucho menor interés. Aunque es comendable el que LaBute haya intentado respetar la historia original, el resultado final es excesivamente simple y poco original. Simplemente se queda en una película más.
Tal vez sea uno de los elementos más destacables en la película. La aportación de Angelo Badalamenti al ambiente y a la historia, ayuda a proporcionar un adecuado color y sensación de incomodidad y oscuridad a la misma.
Sin caer en ningún momento en los clásicos clichés de la música de terror y de acción habituales, sí que presenta una evolución que acompaña perfectamente al protagonista según va descubriendo el porqué de lo que ocurre en la isla y la desaparición de la niña.
Cubre perfectamente el rango entre lo aparentemente idílico a lo malsano, oscureciéndose según se van desvelando los misterios sobre la desaparición de la niña. Lo único que se le hecha en falta es algún momento más grandioso, por ejemplo en el climax final de la película. En ese sentido la música se mantiene muy contenida, con algunos momentos en donde los diálogos y el sonido, la permiten destacar.
Atentos a la primera cara que vemos en pantalla durante unos segundos, se trata de Aaron Eckhart, actor fetiche del director y con el que comenzó su andanza en esto del cine comercial en “En Compañía de Hombres”
Otros cameos son los de James Franco (Spiderman, Tristan + Isolda) y Jason Ritter (Swimfan)
La dedicatoria final a Johnny Ramone viene por tratarse de un amigo personal del actor y productor Nicolas Cage, y a que fue en su casa donde primero vio la película original en que se basa la película.
Neil LaBute invitó al actor de la película original (Edward Woodward) a aparecer en esta nueva versión, pero el actor declinó cortésmente la invitación indicando que estaba gratamente sorprendido por “…la calidad del guión que le habían mostrado…”. A cambio LaBute utilizó su nombre para el del personaje principal interpretado por Nicolas Cage y su apellido como apellido de la niña desaparecida.
Autor: Fernando Fernandez