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Un atentado terrorista en un complejo residencial occidental en Riad, Arabia Saudí, desata un incidente internacional.
Mientras los diplomáticos debaten sobre los derechos territoriales, el agente del FBI Ronald Fleury se encarga de organizar un equipo de élite y de preparar un viaje secreto de cinco días a Arabia Saudita para encontrar al responsable del atentado.
Al llegar al reino del desierto, Fleury y su equipo descubren que las autoridades saudíes no están dispuestas a permitir lo que consideran una injerencia en un asunto interno. Atrapados por el protocolo, con solo cinco días para realizar su misión, los agentes no tardan en descubrir que de poco les sirve su experiencia si sus homólogos saudíes se empeñan en encontrar al terrorista con sus habituales métodos.
El equipo de Fleury encuentra a un decidido aliado en la persona de un capitán de la policía saudí que le ayuda a moverse por la política de la realeza de Riad, a descubrir los secretos de la escena del crimen y el funcionamiento de una célula extremista cuyo objetivo es seguir destruyendo.
Unidos por el mismo compromiso, estos inverosímiles aliados llegarán hasta la misma guarida del asesino, donde se librará un enfrentamiento a vida o muerte. Con sus vidas en juego, no se detendrán hasta que se haga justicia en la sombra del reino.
JAIME FOXX (Ronald Fleury) – CHRIS COOPER (Grant Sykes) – JENNIFER GARNER (Janet Mayes) – JASON BATEMAN (Damon Schmidt) – DANNY HUSTON (Gideon Young) – RICHARD JENKINS (James Grace) – ASHRAF BARHOM (Coronel Al Ghazi) – ALI SULIMAN (Sargento Haytham)


PETER BERG (Director)
MATTHEW MICHAEL CARNAHAN (Guionista)
MICHAEL MANN - SCOTT STUBER (Productores)
MARY PARENT - STEVEN SAETA - SARAH AUBREY - JOHN CAMERON - RYAN KAVANAUGH (Productores Ejecutivos)
MAURO FIORE (Director de fotografía)
DANNY ELFMAN (Compositor)
KEVIN STITT - COLBY PARKER JR (Montadores)
TOM DUFFIELD (Diseño de Producción)
SUSAN MATHESON (Vestuario)

En los últimos años, el género del thriller de acción es el que ha ganado más adeptos, gracias en parte a la aparición de buenas películas dentro del mismo. La más destacada probablemente sea la serie que cuenta la historia de Jason Bourne, y con las que esta película guarda un cierto parecido técnico. La realización cámara en mano, estilo documental, es con lo que podemos compararla. Pero quitando eso no hay más puntos de comparación, exceptuando la inclusión de elementos de comentario político internacional.
En este caso la película no pretende en absoluto darnos una clase maestra de las causas y posibles porqués del ascenso del terrorismo internacional y de la relación entre Estados Unidos y el Oriente Medio. Evidentemente la película simplifica el tema, pero no lo atonta. Lo cual en una película de este tema es de agradecer.
En resumen, película de acción, que aprovecha elementos políticos y de thriller, para ofrecernos como resultado dos horas muy entretenidas, con muy buena factura y los suficientes elementos serios para plantearse algunas dudas razonables sobre la situación que trata.
Peter Berg es un director que con este nuevo titulo sigue manteniendo un nivel interesante en los trabajos que está realizando. No son obras sesudas, ni pretenden convertirse en joyas del séptimo arte. Simplemente busca entretener, sin tener que realizar historias de “encefalograma plano” con las que algunas veces nos regalan en Hollywood. Esta falta de pretensiones es lo que hace sus películas, como mínimo, entretenidas. Y “La Sombra del Reino” es una mas de ellas, y que además se encuentra entre las buenas.
Con un estilo totalmente diferente de “El Tesoro del Amazonas”, su anterior título de acción, consigue equilibrar perfectamente la acción y el suspense, demostrando que tiene muy buen pulso para ir construyendo tensión, y ofrecernos un espectacular desenlace. Para ello toma más de un elemento técnico de los que Paul Greengrass nos ofreció en sus películas para la serie Bourne, pero sin llegar a ser tan extremo (cosa que también se agradece en algún momento). Luego con la ayuda de un buen guión, simple pero bien estructurado, y un estupendo (y variado) plantel de actores, el resultado es bastante interesante.
Empezando con unos maravillosos créditos que consiguen resumir buena parte de la situación actual en Oriente Medio en 4-5 minutos, y unos primeros 20 minutos impactantes, consigue llamar nuestra atención para frenar la historia e ir acelerando poco a poco. Acelerando de tal manera que cuando queremos darnos cuenta nos encontramos con 30 minutos finales sin freno, que nos dejan sin respiración. Pero sobre todo con toda una serie de paralelismos en el desarrollo de las historias de sus personajes, que casi no vemos hasta que confluyen en una bien construida secuencia final (“…Vamos a matarlos a todos”…).
Mención aparte merecen los 6 actores principales. Excepto Jennifer Garner, en el papel menos agradecido y más normal de todos, el resto funcionan perfectamente. Jaime Foxx (en la película gracias a la participación de Michael Mann en la producción) tiene la fuerza y carisma suficiente para cumplir perfectamente en su papel. Mientras que probablemente sean Cooper y Bateman, los actores que terminan siendo los favoritos del espectador, funcionando de equilibrio frente a la seriedad de la trama. Buena parte de culpa, gracias a su trabajo que saben jugar perfectamente entre el cliché (el veterano y el jovencito listillo), la realidad y su punto de comedia, sin caer nunca en el chiste fácil y sencillo. Un estupendo equilibrio que consigue hacer bastante más humanos y reales sus personajes de lo que en un principio podría esperarse. Y mención aparte también merecen los dos estupendos actores árabes, en su primera incursión en el cine americano, que saben mantenerse en el mismo nivel que sus compañeros.
Una película que no es ninguna obra maestra, ni ninguna clase de política internacional. Ni lo pretende. Pero que su típico estilo de acción y thriller, sabe aportar las dosis adecuadas de pensamientos y filosofías que permiten plantearse dudas. Pero especialmente destacado por como sabe introducir los paralelismos entre mundos muy diferentes, como con su estupenda escena final. No es una obra de arte, pero si es una película interesante, entretenida y bien realizada. Algo que siempre es de celebrar al verla en nuestras pantallas.
Probablemente (y de manera inesperada sólo por tratarse de quien se trata) sea uno de los elementos menos destacados de toda la película. En ocasiones eso es bueno. Y evidentemente, es de agradecer que no moleste en absoluto en la película. Pero la cuestión es que tampoco aporta demasiado más que lo que estamos viendo en pantalla. Y tratándose de Danny Elfman, eso es poco.
De principio la música, casi totalmente electrónica, pasa tremendamente desapercibida. Exceptuando los títulos de crédito, el resto de la misma simplemente acompaña lo que estamos viendo en pantalla. El único tema realmente destacado, y que además de servir de cambio de ritmo aporta ideas a las imágenes, es el tema más humano y emotivo de la banda sonora. En dos montajes, aporta esa sensación de corazón, de emoción, del valor e importancia de las cosas cotidianas, que le da un centro de equilibrio emocional a la película muy importante.
Pero la música de acción, no hace mucho más que servir de acompañamiento, aparte de encontrarse totalmente cubierta por los espectaculares efectos de sonido. Cuando este tipo de películas, en las que el montaje y el estilo cámara en mano aportan muchísima tensión y ritmo a la historia, el que la música haga exactamente lo mismo sólo consigue que al final la música desaparezca totalmente. Que es lo que ocurre en este caso.
Los ritmos electrónicos y percusiones, terminan por ser un elemento más y casi innecesario puesto que la película por si sola, especialmente en sus escenas de acción, ya aporta todos esos elementos sin que la música traiga nada más a la misma.
Exceptuando ese tema principal con guitarra electrónica, la verdad es que poco más se puede decir del resto de la música. Si bien es verdad que no molesta en absoluto, y se agradece que no llene de música la película (tiene bastante poquita), tampoco aporta nada destacable.

Autor: Fernando Fernandez