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En la penumbra de una casa señorial, Samuel Dávila y su abuelo Paúl, un prestigioso escritor en otro tiempo, preparan trampas para librarse del enésimo psicólogo que viene a intentar curar al nieto de una larga agorafobia…unas apetitosas galletas con picante, una refrescante jarra de agua con laxante…
Así empieza este cuento de hadas moderno que es Mia Sarah.
Marina, la hermana mayor de Samuel, cuida de su pequeña familia tras la muerte de sus padres tres años atrás. Seguramente esta fue la causa de la agorafobia de Samuel. Cuando Gabriel entra en sus vidas, como nuevo psicólogo de Samuel, se convertirá en el héroe de la historia.
Gabriel es feliz en su entorno porque no conoce nada mejor. Tuvo una vez una novia; Gabriela, que le abandonó para casarse con un psicólogo de ballenas y que ahora le llama cada noche para pedirle consejos sobre su matrimonio. A Gabriel no le parece mal, es parte de su rutina, como muchas otras cosas que forman parte de su vida. Se ha acostumbrado a vivir asumiendo que la verdadera felicidad es para otros… no para él… pero a veces, la felicidad sale al encuentro… y aunque el no lo sepa puede partir de uno de sus pacientes…
DANIEL GUZMÁN (Gabriel) – VERÓNICA SANCHEZ (Marina) – FERNANDO FERNÁN GOMEZ (Paúl) – MANUEL LOZANO (Samuel) – PHYLLIDA LAW (Sarah) – DIANA PALAZÓN (Gabriela) – MANUEL MILLÁN (Profesor) – VICTOR MOSQUEIRA (Manuel)


· GUSTAVO RON (Director)
· EDMON ROCH – GUSTAVO RON (Guionistas)
· ALVARO RON – JULIO FERNÁNDEZ (Productores)
· ANDRÉS BARBÉ – JULIO FERNÁNDEZ – CARLOS FERNÁNDEZ (Productores ejecutivos)
· DAVID CARRETERO (Director de fotografía)
· CESAR BENITO (Compositor)
· JUAN SANCHEZ (Montador)
· PABLO ATIENZA (Director de producción)
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CURRU GARABAL (Directora de arte)
Uno de los aspectos que a mi más me atraen, y con el que más disfruto, del cine y las películas es su capacidad en ocasiones (y cuando normalmente no te lo esperas) de sorprendernos y hacernos disfrutar de títulos que nunca hubiésemos esperado que nos hicieran salir satisfechos de una sala.
Sinceramente, no esperaba que “Mia Sarah” fuese a gustarme. Y sin embargo, no me queda más remedio que reconocer que he disfrutado con la historia que nos cuenta. Y son bastantes los aspectos que han contribuido a ello; el resultado en conjunto es una bonita y delicada historia, un pequeño cuento que no puede hacernos evitar el tener una pequeña sonrisa en la boca después de haber visto la película.
Una historia que podía haber resultado tremendamente “empalagosa”, excesivamente romántica, sin embargo no llega a serlo gracias a entrecruzarnos varias tramas paralelas que vamos descubriendo según avanza la película. Por supuesto que el aspecto romántico es importante y la base de la misma, pero las demás tramas (la historia de Samuel, la relación con su abuelo Paúl, los libros, el teatro, quién es Sarah, el Café) aportan elementos a la película y al desarrollo de la relación entre los protagonistas. Sin embargo, no perdemos el rumbo entre tanta historia paralela. Están ahí, hacen más interesante la historia que nos cuentan y apoyan el desarrollo de la trama principal sin entorpecerla en absoluto.
Uno de los pocos peros que se le puede poner a la película es que en su final, alguna de esas tramas se cierran tal vez un poco de golpe. Pero es comprensible viendo el número de ellas que existen. Lo curioso es que todas ellas se resuelven al final, alguna mejor que otra, dejando la historia completa.
A destacar el trabajo de los actores. Uno de mis principales problemas con el cine español en muchas ocasiones, es que sigo viendo a los actores no interpretando un papel, sino siempre siendo ellos mismos (o al menos interpretando el mismo papel). En esta ocasión tengo pocos reparos que poner al reparto. Tanto Daniel Guzmán como Verónica Sánchez cumplen a la perfección su parte en la historia. Ellos tienen que ser la perfecta pareja de cuento romántico de hadas, y así queda reflejado en la película. Mención especial para un Daniel Guzmán que hace de un joven normal y corriente, al que todo lo que le ocurre en su vida le parece normal, es parte de su rutina y así se lo toma (a pesar de que muchas cosas de la misma no sean especialmente muy “rutinarias”).
Pero al igual que con la historia, son los secundarios los que terminan por darle cuerpo y entidad a la película. Tanto Fernando Fernán Gómez como Manuel Lozano (otra vez juntos después de “La Lengua de las Mariposas”), aportan un saber estar que hace creíble su historia. Además, Manuel Lozano, no a perdido ni un ápice de su mirada de constante sorpresa que tenía con 9 años, lo cual ayuda en muchos momentos el ver con sus propios ojos como se esta desarrollando la historia. Algo que nos podría parecer ñoño o tontorrón, parece mágico mientras lo vemos con sus ojos.
El papel de Phyllida Law (básicamente un cameo largo) proporciona el punto justo. Esta gran dama del teatro y del cine inglés tiene que conseguir que entendamos el porque después de tanto tiempo Paúl (y por consiguiente Samuel) sigue fascinado con ella. Pues en sus tres escenas lo consigue. Es de estas ocasiones en que se entiende perfectamente el porqué de la elección de un nombre de peso para un papel tan breve.
Otro punto a destacar es la estupenda factura técnica de la película. Los exteriores gallegos ayudan mucho (soy de los primeros en reconocer que una historia de este tipo situada en esas callejuelas ya tiene ganado un punto importante), pero su fotografía y realización ayudan perfectamente al desarrollo de la historia. Sirva de ejemplo la encantadora puesta en práctica de uno de los primeros consejos de conquista. El conjunto de las actuaciones, la realización y la música son perfectos para la escena.
La película no es la más original de la historia del cine, las tramas no son inesperadas o sorpresivas (más bien lo contrario). Sin embargo en ocasiones se agradece que alguien decida hacer una pequeña película basada en la magia, en los detalles, en lo romántico (sin ser empalagoso). En este caso consigue mantener un equilibrio entre la comedia, lo romántico y los pequeños dramas de nuestra vida, que (personalmente) hace que no quede más remedio que esbocemos esa pequeña sonrisa después de haberla visto. Nunca está de más el poder disfrutar de un poco de lo mágico de las historias.
Esta es la primera vez que escucho (que yo sepa) el trabajo de Cesar Benito en una película y lo único que puedo decir es que espero oír más de este compositor.
La música acompaña perfectamente a las imágenes, aportando el grado definitivo de magia y de historia de cuento de hadas a la película. En ocasiones, juguetona y divertida (estupendo ese prólogo con la voz en off de Fernando Fernán Gómez). En otras, romántica y mágica (no sé ya las veces que he repetido ese adjetivo… pero es la descripción perfecta de la película). Y desde luego su utilización en la película es precisa y muy adecuada. Sabiendo cuando debe tomar el mando de la acción en la secuencia, y cuando simplemente acompañar a lo que estamos viendo.
Destacar, el estupendo detalle (uno más que favorece ese aspecto de “cuento mágico”) de las canciones que se escuchan en la radio, compuestas por el compositor y por Carlos Lázaro, utilizando los temas de la película. Las canciones aportan parte de los pensamientos y las ideas de los protagonistas, sin necesidad de que tengan que expresarlos de viva voz. Pero además sin utilizar canciones conocidas que puedan sacarnos, sin necesidad de la historia y su atmósfera.
El director Gustavo Ron, ha trabajado en múltiples facetas de la producción cinematográfica. Desde guionista, productor hasta director en diferentes lugares (Francia, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos y España). Esta es su primera película de ficción como director.
Los dos actores protagonistas provienen de la joven cantera televisiva de los últimos años
Si nos suena su cara en ocasiones, será porque Manuel Lozano (Samuel) es el niñito de 9 años que debutó en el cine en “La Lengua de las Mariposas”
Y por supuesto, si el aire de Sarah (Phyllida Law) nos resulta familiar, probablemente sea por el gran parecido que existe entre esta madre y su famosa hija Emma Thompson.
Autor: Fernando Fernandez