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En la época de los héroes aparece el más poderoso guerrero de todos, Beowulf. Después de destruir el invencible demonio Grendel, provoca la eterna ira de la seductora y despiadada madre de la bestia, la cual utilizará cualquier medio posible para asegurarse la venganza. La batalla épica que sigue resuena a través de todas las épocas, inmortalizando el nombre de Beowulf.
RAY WINSTONE (Beowulf) – ANTHONY HOPKINS (Hrothgar) – JOHN MALKOVICH (Unferth) – ROBIN WRIGHT PENN (Wealthow) – BRENDAN GLEESON (Wiglaf) – CRISPIN GLOVER (Grendel) – ALLISON LOHMAN (Ursula) – ANGELINA JOLIE (Grendel's Mother)


ROBERT ZEMECKIS (Director / Productor)
NEIL GAIMAN - ROGER AVARY (Guionistas)
STEVE STARKEY -JACK RAPKE (Productores)
ROBERT PRESLEY (Director de Fotografía)
DOUG CHIANG (Diseñador de Producción)
JEREMIAH O'DRISCOLL (Montador)
ALAN SILVESTRI (Compositor)
JEROME CHEN (Director de Supervisión de Efectos Visuales)
GABRIELLA PESCUCCI (Diseñadora de Vestuario)

Estreno de una nueva película de Robert Zemeckis. Para mí, eso se traduce en “visita obligada al cine”. Y pocas veces suelo salir defraudado... la verdad es que no recuerdo ni una.
Desde Regreso al Futuro III que no me pierdo ninguna película de Zemeckis en el cine, y hace tiempo que se ha convertido en uno de mis favoritos.
Beowulf se basa en el escrito más antiguo en lengua inglesa, un poema de más de tres mil versos que cuenta la historia de un guerrero que lucha contra un monstruo en su juventud, y contra un dragón en su vejez.
La historia es muy suculenta para alguien como Zemeckis, siempre con ganas de experimentar, y debió ver un filón para llevar más allá la técnica de “captura por imagen” que usó en Polar Express.
Esta técnica se basa en rodar con los actores, pero todo en pantalla azul y cubiertos por gran cantidad de sensores que captan todos sus movimientos. Luego, el equipo de post-producción se encarga de dar vida a esos movimientos y añadirles fondos a los escenarios.
Pero esto tiene otras ventajas, como por ejemplo el rejuvenecer y envejecer a los personajes. Sin ir más lejos el propio Beowulf está interpretado por Ray Winstone, que actualmente tiene 51 años, pero en la película aparece joven y robusto, con un cuerpo que ni los espartanos de 300. Todo esto ha sido posible gracias al gran trabajo de los técnicos, que luego pudieron envejecerle para la segunda mitad de la película.
Una película como esta nos demuestra lo lejos que se está llegando con el uso de la tecnología en el cine, con momentos en los que nos da la sensación que estamos viendo actores de carne y hueso. La definición está muy bien conseguida, pero el movimiento les delata, aunque estoy seguro que es cuestión de tiempo de que eso quede totalmente solucionado.
Otra cosa a mejorar son los ojos, a los que todavía les falta algo más de vida, pero que ya consiguen transmitir algo.
Si el hecho de que Zemeckis esté tras las cámaras gritando eso de “acción” ya era un aliciente, Beowulf también tiene un reparto muy interesante. Además del ya mencionado Ray Winstone, los técnicos se han encargado de digitalizar a Anthony Hopkins, Robin Wright Penn, y John Malkovich, entre otros.
Dejo a parte a Crispin Glover, al que le dieron la tarea de interpretar a Grendel, el monstruo contra el que lucha Beowulf. No he visto una cantidad muy grande de películas en las que participe Glover, y el personaje más “normal” que recuerdo es el de George McFly en Regreso al Futuro, así que ya me diréis. Pero que quede claro que todo esto lo digo desde la admiración, ya que suele ponerse bajo la piel de personajes algo complicados (vale, el de villano en Los Ángeles de Charlie no cuenta), y este no es para menos.
El caso es que Grendel no es un monstruo al uso. Me explico. No vemos a un ser horroroso gritando, aullando y sembrando muerte por donde pasa. Grendel es un ser que transmite temor y lástima al mismo tiempo, sus gritos son una mezcla de rabia, maldad y dolor. Esto provoca que el monstruo no emita la sensación que se supone debería, ya que además ataca a modo de defensa, intentando acallar el ruido que provocan los humanos, y que tanto le molesta a causa de su malformación.
Por eso, cuando Beowulf acaba con él, uno no siente la misma victoria o alegría, ya que se podría decir que los sentimientos están algo divididos.
Centrémonos ahora en el personaje principal, que muestra dos facetas muy distintas en la película. La primera parte de la misa tiene como protagonista a un Beowulf joven, aventurero y algo arrogante. Seguro de sí mismo no duda en proclamarse vencedor de cualquier criatura viviente que se atreva a hacerle frente. Aunque el encuentro con la madre de Grendel, después de matar a este, le hará cambiar la forma de ver las cosas. Seducido por las malas artes de la criatura, accede a devolverle el hijo que le quitó, dándole además el León de Oro que el Rey Hrothgar, y mientras todo continúe así, habrá paz.
Beowulf acaba sustituyendo al Rey en el trono, y la historia da un salto de cincuenta años, donde el guerrero es ahora un anciano monarca que da menos importancia a las banalidades de juventud, y valora la vida de otra forma.
Ya no le importa tanto ser el más valiente, el más duro, el que más mata. Ahora incluso deja ir con vida a los que vence, para que tengan una historia que contar.
Todo esto hace que tengamos una imagen del héroe en horas bajas, ya que además su relación con Wealthow (la siempre espléndia Robin Wright Penn) no parece irle muy bien, y busca engañado el consuelo en los brazos de una joven que está locamente enamorada de él.
Estos detalles dan algo de profundidad al personaje, pero solo en su justa medida. No significa, ni mucho menos que el final de la película sea un conflicto existencial, ¡para nada! Y es que para rematar la velada está la magnífica secuencia del dragón que ataca el poblado.
Beowulf, en su vejez, no duda en luchar contra el maléfico monstruo arriesgando su vida en todo momento.
La secuencia está rodada de forma impecable, con un ritmo frenético que no decae en ningún momento. Está claro que la técnica con la que se ha rodado la película ha influenciado positivamente en la espectacularidad de algunos planos, aunque tengamos como contrapunto unos personajes menos naturales que si se hubiera rodado de la forma tradicional.
Beowulf es un nuevo paso adelante en lo que técnica se refiere. La historia es sencilla y simple (quizá el texto en el que se basa no daba para algo más complejo) pero no es algo negativo, ya que se busca sobretodo el entretenimiento.
Un impecable trabajo de Zemeckis en la dirección, unas actuaciones muy correctas (aunque no se puedan apreciar de la misma forma que si se hubiera rodado "en carne y hueso") y un equipo técnico que ha conseguido magníficos resultados, hacen que Beowulf no sea una simple película. Tampoco es una obra maestra, pero cumple sus expectativas de sobra, y además no se hace nada aburrida.
Un magnífico entretenimiento para pasar un buen rato, sin más pretensiones.
Si la película le venía a Zemeckis que ni pintada, lo mismo se puede decir de Alan Silvestri, que es todo un maestro en esto de poner música a las películas de acción y aventuras.
La partitura recurre al estilo típico de Silvestri a la hora de componer para este tipo de películas, sonido sinfónico, con coros y temas de acción muy contundentes. Aunque en esta ocasión Silvestri también utiliza algún que otro sonido sintetizado (en especial en lo referente a la base rítmica), quizá por la estética de la película, o quizá simplemente por variar un poco.
La música aparece sobretodo en las secuencias de acción y dramáticas. En las primeras, escuchamos la potencia a las que nos tiene acostumbrados Silvestri: orquesta sinfónica destilando fuerza, acompañada de coro (principalmente masculino), perfecto para estas secuencias de acción épicas de corte mitológico. Dentro de estas secuencias se distinguen un par de temas: uno para Beowulf y otro de acción.
Para el drama, se basa en melodías más suaves, con un ligero toque "medieval", en especial en las canciones interpretadas por Robin Wright Penn.
La partitura también tiene su toque misterioso, básicamente para escenificar las apariciones de la madre de Grendel (interpretada por Angelina Jolie). En dichas secuencias se oye un tema místico y algo oscuro, muy acorde a las intenciones del personaje.
La escucha aislada del disco te puede gustar más o menos, pero junto a la película, la música de Silvestri da muy buen resultado, siendo un elemento importante el magnífico resultado final.
Autor: Angel Aylagas