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Basada en la épica novela gráfica de Frank Miller, 300 narra una vez más de manera atroz la antigua Batalla de Termópilas, en la que el rey Leónidas (Gerard Butler), junto con 300 espartanos, luchó a muerte contra el Emperador Jerjes y su gran ejército persa.
Haciendo frente a insuperables adversidades, el valor y sacrificio de estos hombres inspiró a toda Grecia para unirse contra el enemigo persa, y así decir basta a esa situación en favor de la democracia.
La película hace cobrar vida a la aclamada novela gráfica de Miller al combinar la acción real con fondos digitales que reproducen su marcada visión de este antiguo cuento histórico.
Gerard Butler (Rey Leonidas), Vincent Regan (Capitán), Lena Headey (Reina Gorgo), David Wenham (Dilios), Michael Fassbender (Stelios), Rodrigo Santoro (Jerjes), Tom Wisdom (Astinos), Andrew Tiernan (Efialtes), Dominic West (Theron), Andrew Pleavin (Daxos).


· Zack Snyder (Dirección)
· Zack Snyder, Kurt Johnstad, Michael Gordon (Guión)
· Larry Fong (Fotografía)
· Tyler Bates (Música)
· Deborah Snyder, Thomas Tull, Craig J. Flores, Benjamin Waisbren, Frank Miller, William Fay (Productor)
Zack Snyder ya ha dejado claro que es un director muy prometedor. Con solo dos películas ha conseguido que su nombre no pase desapercibido, dirigiendo un remake (“El Amanecer de los Muertos”) que algunos consideran superior a la película original, y creando un estilo visual que es muy probable que cree escuela.
La primera característica que hace que “300” sea una película casi redonda es su fidelidad al cómic (o novela gráfica, tampoco entraremos ahora en un debate sobre ello) original, usándolo casi como story-board en algunas ocasiones, recreando planos que son prácticamente clavados a las viñetas en las que se basan.
Todo ello consigue mantener el espíritu original de la obra de Miller, y es un punto a favor hacia la película.
Aunque fiel al 100% no lo es, por el hecho de que añade historias (sobretodo la parte de la Reina intentando gobernar mientras su marido está luchando), pero en parte necesarias, porque la aventura de los 300 soldados explicada en el cómic no daba suficiente para una película estrenada en cines.
De todas formas, toda esa historia nueva no provoca una decaída en el ritmo y el nivel del guión y la película, manteniéndose a muy buena altura durante toda su proyección.
El aspecto más llamativo de la película es su estilo, con una fotografía y un ritmo radicalmente moderno, una especie de evolución de los videoclips (Snyder viene el mundo de los spots publicitarios) que el director utiliza de forma inteligente para que sirva como elemento narrativo más que como simple espectáculo.
De esa forma, una lucha cuerpo a cuerpo entre Leónidas (interpretado por Gerard Butler) y varios soldados persas se nos muestras con grandes movimientos de cámara, que se aceleran y ralentizan de forma continua, pero que sirven para mostrarnos la batalla con todo lujo de detalles.
Y es que este es otro punto fuerte del film. Aquí no hay batallas cámara en mano donde no se consigue distinguir de quien es la mano que empuña la espada que aparece en pantalla. En “300” las batallas están rodadas con buen pulso y de forma muy eficaz, creando momentos realmente trepidantes.
Pero no olvidemos otro aspecto que hace que las batallas ganen en espectacularidad es el sonido, nítido y ponente en su gran mayoría, que hace que el suelo del cine vibre al escuchar el grito de guerra de los espartanos.
Durante la película vemos detalles que recuerdan a otras producciones modernas de historias épicas.
Las más destacables son quizá los campos de trigo donde Leónidas se encuentra con su mujer e hijo (tanto en la realidad como en sus pensamientos) que recuerdan a “Gladiator”, y el personaje de Ephialtes, que en su afán por seguir a los espartanos y la manera en que esto está rodado (la mano del mismo en un árbol mientras los vigila) nos trae a la mente varias secuencias de “El Señor de los Anillos”.
Pero Snyder no deja que estas influencias no vayan más allá de meros detalles, sin llegar a afectar al estilo personal que ha sabido darle a la película.
Como aspecto negativo, y aquí te voy a pedir que no sigas leyendo si no has visto la película, es que se hecha en falta un final más espectacular, todo ello en detrimento de uno más dramático, todo hay que decirlo.
Pero si la película acabase con la batalla que vemos iniciarse, podría haber dado mucho de sí. Aunque ello no es un defecto, ya que ambos finales (el dramático y el espectacular) serían muy válidos, y no debilitarían el resultado final de la película.
De todos modos, si nosotros fuéramos los productores de la película, quizá tendríamos más claro porqué no se nos ofrece dicha batalla final.
Tyler Bates ha seguido en parte el camino de Snyder en la dirección y ha creado un estilo muy especial para el score de la película.
Con un sonido bastante oscuro y atmosférico, la partitura del film escuchada de forma aislada puede ser un poco dura, pero en la película encaja a la perfección, acompañando de forma magistral a las imágenes.
El uso de sonidos étnicos, sobretodo en la voz, provoca que las secuencias de los campos de trigo recuerden más fácilmente a “Gladiator” (que contaba con la magnífica voz de Lisa Gerrard), aunque es solo en momentos muy puntuales.
Un elemento criticado de esta partitura ha sido el uso de la guitarra eléctrica, y para mostrar mi desacuerdo con esa crítica, vuelvo a referirme a la diferencia de escuchar el disco de la banda sonora a hacerlo viendo la película.
La mezcla de los sonidos orquestales con la guitarra eléctrica es un acierto por parte de Bates, que consigue adaptar la música al estilo visual de la película, muy alejado de las clásicas películas de romanos y espartanos, y por eso mismo muy aceptable que la música se aleje de los sonidos totalmente orquestales y de corte clásico.
Bates compone un arriesgado score para una arriesgada película. Parece una justa correspondencia.

Autor: Angel Aylagas