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IV Muestra Cine Fantástico

la maldición de la flor doradaSinopsis

China, Dinastía Tang Posterior, siglo X.
En vísperas del Festival del Doble Yang, flores doradas llenan el Palacio Imperial. El emperador regresa inesperadamente con su segundo hijo, el Príncipe Jai. Su pretexto es celebrar la fiesta con su familia, pero dadas las frías relaciones entre el Emperador y la enferma emperatriz, parece ser una farsa.

Durante muchos años, la Emperatriz y el Principe heredero Wan, su hijastro, han tenido una relación ilícita. El Príncipe Wan, que se siente atrapado, sueña con escapar del palacio con su amor secreto Chan, la hija del Médico Imperial.

Mientras tanto, el Príncipe Jai, el hijo fiel, crece preocupado por la salud de la Emperatriz y su obsesión por los crisantemos dorados. ¿Podría estar descendiendo por un camino de malos augurios?

El Emperador esconde planes igualmente clandestinos; el Medico imperial es el único que está al tanto de sus maquinaciones. Cuando el Emperador siente que se avecina una amenaza, traslada a la familia del médico del Palacio a una zona remota.

Cuando están en camino son asaltados por misteriosos asesinos. Chan y su madre, Jiang Shi son obligadas a regresar al palacio. Su regreso desencadena una tumultuosa secuencia de oscuras sorpresas.

Entre el glamour y la grandeza del festival se revelan desagradables secretos. Mientras la Familia Imperial sigue con su elaborada farsa en el escenario palaciego, miles de guerreros con armaduras doradas cargan contra el palacio. ¿Quién está detrás de esta brutal rebelión? ¿Para quién es la lealtad del Príncipe Jai? Entre el amor y el deseo, ¿hay un vencedor final?

En una noche de luna, miles de crisantemos son pisoteados mientras la sangre se derrama por el Palacio Imperial.

Reparto

DIRECTOR: Zhang Yimou
INTERPRETES: Chow Yun-Fat - Gong Li - Jay Chou - Ye Liu - Dahong Ni - Junjie Qin - Man Li - Jin Chen

La Maldición de la flor doradaLa Maldición de la flor dorada

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Comentario de la película

La Maldición de la flor doradaZhang Yimou de nuevo vuelve a ofrecernos uno de esos espectáculos más grandes que la vida en “La Maldición de la Flor Dorada”. La cuestión es que esta vez lo digo en el sentido literal de esas palabras. La “wuxia”, las películas de espada y leyendas, llenas de héroes capaces de las más increíbles acciones es uno de los géneros clásicos del cine chino, y Yimou ya nos había dado dos buenas muestras de su saber hacer en “Hero” y “La Casa de las Dagas Voladoras”. Sin embargo lo que en “Hero” era una pura leyenda o cuento y en ”Dagas” una pura historia de amor y aventuras, la “Flor Dorada” es puro melodrama y gran espectáculo imperial al estilo “Hamlet” o “El Rey Lear”.

Esta vez todo es grandioso, desde el más ínfimo detalle (estupendo ese comienzo con toda la corte levantándose a la vez y preparando la llegada del emperador) hasta la propia historia. Los decorados son grandiosos, sobrecargados (increíble dirección artística), el vestuario es fastuoso hasta el más pequeño elemento (merecida nominación al Oscar), la acción tiene una escala colosal (olvidaros de las batallitas de “El Señor de los Anillos”).

El problema es que los personajes también lo son… demasiado. En ocasiones casi llegando a la caricatura. Gong-Li es una mujer más madura pero sigue mostrando belleza y sabe exudar maldad y veneno por todos sus poros en una mirada. Sin embargo Chow Yun Fat se pierde en un personaje estoico y frío como una estatua. Mientras del resto de los personajes no se puede decir mucho más que son simples peones  en este inmenso tablero.

La Maldición de la flor doradaNo tenemos historia, solamente intrigas palaciegas, que se nos van desvelando bastante poco discretamente y a un ritmo extraño. Prácticamente la primera mitad de la película estamos encerrados en un palacio multicolor…. Lleno de protocolo, de sirvientes, de formalidad y casi de rutina. Es más, la única escena de acción de esta parte parece casi incluida para que no sea todo diálogo.  

Mientras que en la segunda mitad, el desenlace se llena de inmensos ejércitos de incontables soldados en batallas más grandes que la propia vida. Aunque las peleas llegan a ser casi extravagantes, es de admirar el estupendo uso de la “fly-cam” y el poco uso de los efectos por ordenador para alcanzar resultados que harían palidecer a “Narnia” o al propio Peter Jackson. Eso si, probablemente sea aún más espectacular la “retirada” de esos restos de la batalla final.

Quien espere espectáculo en esta nueva película de Yimou lo encontrará, sin embargo no existe un centro emocional, nadie con quien identificarnos. Todo es excesivo y grandioso, lo cual colabora ha hacernos sentir fuera de la película. Es difícil decir que no he disfrutado con la película, que tiene sus momentos. Pero el resultado, especialmente en historia y personajes, no llega a lo que pudimos disfrutar en “Hero” o “Dagas”.

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MUSICA (Shigeru Umebayashi)

Yimou vuelve a contar con el compositor de su anterior película “La Casa de las Dagas Voladoras”. Pero en esta ocasión la música, al igual que la propia película, es tal vez excesiva y más grande que la propia vida.

La Maldición de la flor doradaLas voces son el elemento más destacado de la banda sonora. Tanto el coro de voces masculinas, como el de voces femeninas, realiza continuas apariciones especialmente en toda la primera mitad de la película. El resultado en principio grandioso, se va haciendo tal vez exagerado. Aunque es de reconocer que el tema que acompaña a la emperatriz, con esa delicada voz femenina es realmente hermoso y emocionante. Al final, son casi las breves melodías más intimas de cello, cuerdas y flauta las que mejor funcionan. Aportando momentos de emoción y elegía que funcionan perfectamente con varias escenas.

La música de acción es probablemente más convencional. Umebayashi siempre ha sido un compositor más clásico, a diferencia del otro gran compositor chino Tan Dun, mucho más cercano al folklore y tipismo asiáticos. Sin embargo, funcionan perfectamente en la película. No son temas que destaquen frente al gran espectáculo visual, pero son muy efectivos.

En resumen, la música (como la película) carecen de un elemento a veces importante: sutileza. Tanto lo que vemos como lo que oímos es sobrecargado y espectacular. Aunque si tengo que elegir una de las dos, probablemente sea la música la que mejor funcione.

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